MISIÓN

Las Religiosas de María Inmaculada, presentes en 21 Países, con 127 Comunidades al servicio de la juventud, intentamos romper nuestras propias fronteras, para salir al encuentro de las necesidades que viven los jóvenes. Deseamos que nuestras vidas estén a su servicio, y por ello, nuestro mayor reto es la EVANGELIZACIÓN.
Romper nuestras fronteras no significa sólo salir de nuestras ciudades, o acoger a los jóvenes que llegan de diversos países... Romper nuestras fronteras significa salir de nuestros propios esquemas para encontrarnos con cada joven desde la acogida incondicional. Sabiendo descubrir en ellos el nuevo germen de vida que está brotando en medio del invierno que vive nuestro mundo.
Deseamos cambiar nuestra mirada para descubrir todo el bien y la belleza que se encierran en la cultura juvenil, todas las potencialidades que ésta esconde detrás de tanta oscuridad y pérdida de sentido.
Renovamos nuestra confianza incondicional en los jóvenes, porque ellos son el Rostro de Dios, son la Esperanza, son nuestro lugar privilegiado de encuentro con el Señor.
Nuestro Carisma nos impulsa a salir de nosotras mismas para poder caminar con los jóvenes, a su lado, acompañando sus esperanzas y sus deseos, sus inquietudes y necesidades, sus luchas y trabajos... para compartir juntos la búsqueda de un mundo nuevo, más humano y más fraterno en el que ya no sea necesario romper fronteras.

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