JUNIORADO EUROPEO


Este año nuestro juniorado empezó con el campo de trabajo en Lourdes como voluntarias en las piscinas y después hemos tenido la suerte de agregarnos a los jóvenes provenientes de diferentes partes de Europa para participar a una mini-JMJ en unión con los jóvenes de Río de Janeiro. ¡Qué experiencia tan bonita! Éramos seis junioras de seis nacionalidades diferentes con muchas ganas de compartir nuestra alegría y nuestra fe con tantos jóvenes. El día 23 de julio por la noche empezamos nuestra aventura con una celebración de bienvenida muy alegre llena de cantos, testimonios y fiesta para celebrar nuestra fe.

Estar entre tantos jóvenes como religiosas jóvenes alegres que han decidido responder a la llamada de Jesús a fiarse de El, creo que ha sido el testimonio más grande que hemos podido dar.
 Hemos estado en medio de los jóvenes para escucharles, para “estar” con ellos. Otro momento muy significativo fue la vigilia de reconciliación el viernes por la noche: ¡cuantos jóvenes recibieron el sacramento de la reconciliación y adoraron la cruz y con cuánto fervor! ¡Qué gozada ver como el Señor hace su obra en cada uno! Por estar en Lourdes, participamos también en todas las celebraciones propias de este lugar: la procesión de las antorchas, adoración, misa en la gruta… terminamos nuestra experiencia con la misa de envío donde cada uno recibió la cruz de testigo de la fe para seguir nuestro camino como cristianos con más ánimo y alegría. Esta aventura la compartimos también con 11 jóvenes provenientes de diferentes casas de España e Italia y con Lara, una novicia portuguesa.
Nuestro juniorado siguió ruta a Santander para vivir los Ejercicios espirituales precedidos por dos días de excursión, una tarde en Bilbao para merendar con nuestras hermanas y darnos una vuelta por esta bonita ciudad y un día a Santillana del mar y Comillas, dos lugares preciosos del entorno de Santander; pudimos compartir y reírnos juntas.  Terminamos nuestro juniorado con un regalo: un día entero en Loyola, ciudad natal de San Ignacio, con la Eucaristía en la capilla de la conversión y un momento para compartir nuestra experiencia de EE, un tiempo para agradecer y gozar. Y ya todas rumbo a nuestras casas llenas de alegría y de tantas emociones vividas.