Vuelve a ACAMPAR entre nosotros


Acampar es muy distinto de instalarse, de residir, de asentarse… el que acampa no dispone de terreno, acampa con una tienda frágil, expuesta a los vientos y las intemperies… La tienda se instalada casi sin herir la tierra, sin hacer ruido, porque el que acampa no se protege con puertas blindadas, ni con alarma… su única defensa consiste en confiar en su misma debilidad y pobreza, sabiéndose en manos de Otro.

Y así es la Encarnación, este gran misterio que acampa a nuestro lado, haciéndose “uno de tantos” para enseñarnos lo que significa Amar.
Esta Navidad, como cada día, Jesús quiere nacer en nosotras para fermentar nuestros sueños, iluminar nuestra Esperanza e impulsarnos hacia la Vida.
Pero para engendrar esta Esperanza, para permitir a Dios que se encarne nuevamente, es necesario salir de la comodidad que nos ciega y de la seguridad que nos ata. Salir de lo ya aprendido que nos endurece y del miedo que nos aleja de las heridas de nuestro tiempo y de nuestro mundo. Para así -pequeñas y pobres como Jesús nace- poder ACAMPAR entre las personas que nos rodean, tocando la vida que brota cada día, en la que el Señor sigue encarnándose a nuestro lado.