FELIZ PASCUA


Adivinar la vida
en sus huellas.
Descubrir su mirada
en otros ojos.
Intuir la fuerza
que ha vencido a la muerte,
que acalla el mal,
y enjuga el llanto.
 Creer que el sepulcro está vacío
y el mundo lleno
de espíritu, de canto. 
Sentir que se empapa la historia
con agua de esperanza.
Saber que su amor es posible.
Comprender que hay respuesta
para tantas preguntas. 
La pasión de Dios
ha derribado los muros del odio,
ha plantado una semilla inmortal
que crece,
impregnando el mundo
de justicia y verdad,
reconciliación
y júbilo.

Jesús tenía razón


¿Qué sentimos los seguidores de Jesús cuando nos atrevemos a creer de verdad que Dios ha resucitado a Jesús? ¿Qué vivimos mientras seguimos caminando tras sus pasos? ¿Cómo nos comunicamos con él cuando lo experimentamos lleno de vida?
Jesús resucitado, tenías razón. Es verdad cuanto nos has dicho de Dios. Ahora sabemos que es un Padre fiel, digno de toda confianza. Un Dios que nos ama más allá de la muerte. Le seguiremos llamando "Padre" con más fe que nunca, como tú nos enseñaste. Sabemos que no nos defraudará.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora sabemos que Dios es amigo de la vida. Ahora empezamos a entender mejor tu pasión por una vida más sana, justa y dichosa para todos. Ahora comprendemos por qué anteponías la salud de los enfermos a cualquier norma o tradición religiosa. Siguiendo tus pasos, viviremos curando la vida y aliviando el sufrimiento. Pondremos siempre la religión al servicio de las personas.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora sabemos que Dios hace justicia a las víctimas inocentes: hace triunfar la vida sobre la muerte, el bien sobre el mal, la verdad sobre la mentira, el amor sobre el odio. Seguiremos luchando contra el mal, la mentira y el odio. Buscaremos siempre el reino de ese Dios y su justicia. Sabemos que es lo primero que el Padre quiere de nosotros.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora sabemos que Dios se identifica con los crucificados, nunca con los verdugos. Empezamos a entender por qué estabas siempre con los dolientes y por qué defendías tanto a los pobres, los hambrientos y despreciados. Defenderemos a los más débiles y vulnerables, a los maltratados por la sociedad y olvidados por la religión. En adelante, escucharemos mejor tu llamada a ser compasivos como el Padre del cielo.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora empezamos a entender un poco tus palabras más duras y extrañas. Comenzamos a intuir que el que pierda su vida por ti y por tu Evangelio, la va a salvar. Ahora comprendemos por qué nos invitas a seguirte hasta el final cargando cada día con la cruz. Seguiremos sufriendo un poco por ti y por tu Evangelio, pero muy pronto compartiremos contigo el abrazo del Padre.
Jesús resucitado, tenías razón. Ahora estás vivo para siempre y te haces presente en medio de nosotros cuando nos reunimos dos o tres en tu nombre. Ahora sabemos que no estamos solos, que tú nos acompañas mientras caminamos hacia el Padre. Escucharemos tu voz cuando leamos tu evangelio. Nos alimentaremos de ti cuando celebremos tu Cena. Estarás con nosotros hasta el final de los tiempos.
Jose Antonio Pagola

Querida Pilar:
FELICIDADES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¿cómo se celebra con el Señor un cumpleaños?
Te imaginamos como siempre: sonriendo, alegre, bromeando…. Y como no… "LIANDOLA"
Nos imaginamos al Señor disfrutando contigo como lo hacíamos nosotras …
Aquí también celebramos tu cumpleaños, con alegría y con un tinte de nostalgia, por la herida siempre  abierta de tu ausencia … 
Pero sobre todo de nuestro corazón brota el profundo AGRADECIMIENTO de haber compartido un tramo -de esta aventura que es la VIDA- a tu lado!
Cuantos recuerdos inundan nuestras entrañas y hacen brotar en nuestro rostro una sonrisa serena… cuantas palabras compartidas, cuantas miradas que no necesitaban explicaciones, cuanta vida compartida, también en las muertes…
¡GRACIAS PILAR! 

Compartimos con vosotr@s dos fragmentos de dos textos que escribió Pilar antes de su muerte.

De la acción de gracias de su última renovación de votos 

“Me gustaría decirte gracias, Señor Jesús, porque me has hecho descubrir en mí la capacidad de ser una mujer plena y feliz en mi vida; porque me has hecho descubrir, sin comprenderlo, que eliges mi pobreza y mi debilidad para habitarme y para mostrarte a los demás, más allá incluso de los sentimientos. Pero hoy quisiera darte gracias, sobre todo, porque me has hecho entender, Señor Jesús, que la vida no es “durar mucho tiempo”, sino habitar cada instante con tu amor; y para eso no hace falta esperar circunstancias específicas, sino acoger el sencillo día a día – a veces no tan sencillo – que se me da para vivir. Gracias por hacer de mi presente un desafío de amor”

 Fragmento de un texto que escribió para compartir su experiencia de pobreza durante su enfermedad

“Pienso en pobreza y son tantas las palabras que se esconden detrás de ellas y que la enfermedad inexorablemente, impone. Palabras cuya experiencia he ido compartiendo con mayor o menor claridad, a lo largo de estos meses. Aceptar vivir en la impotencia, en la pasividad, en la dependencia; acoger la soledad, la inutilidad, el silencio; ver reducidos muchos deseos, capacidades y decisiones; saberme necesitada y dejarme sostener, acompañar, ayudar; saber que hay un antes, que jamás volverá, un ahora en el que luchar, y la incertidumbre de un mañana que no sabemos cuando llegará...

Pensar en pobreza me habla de mi ser CREATURA absolutamente dependiente de su Creador. Esta pobreza me sigue creando inseguridad y miedo, pero me da una PAZ profunda, que raras veces se hace sentimiento, y que me asegura, sin embargo, la certeza de andar por los caminos de Dios, y no en los míos”